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Mi trabajo fue un asiento en primera fila para admirar la grandeza humana

  • Writer: Alex Guerrero
    Alex Guerrero
  • 6 minutes ago
  • 4 min read

Tu trabajo es más que un ingreso y posibilidad de progresión profesional. Es una oportunidad para crecer como persona, ayudando y dejándote inspirar por los demás.

Ayudar a otros como supervisor de exámenes fue una experiencia muy gratificante - Photo by Nguyen Dang Hoang Nhu on Unsplash


Entre 2013 y 2014, trabajé como supervisor de exámenes académicos (proctor) en el Union County College, en Nueva Jersey. No tenía ninguna expectativa sobre este empleo; lo acepté simplemente por el cheque de pago. Ni siquiera mi futura jefa estaba muy entusiasmada el día que me entrevistó para el puesto. “20 horas a la semana, $XX dólares la hora y no ofrece beneficios”. Ese fue todo su “discurso de venta”. ¿Quieres escuchar algo loco? Terminé enamorándome de ese trabajo de medio tiempo y sin beneficios.


Mi historia comenzó en el campus de Elizabeth. En el momento en que crucé las puertas giratorias del edificio Kellogg, un pensamiento vino a mi mente: Así debe ser entrar en la sede de las Naciones Unidas. Todos los tonos de piel que puedas imaginar estaban presentes en los grupos animados y vibrantes de personas que caminaban por el pasillo. Hombres y mujeres de diferentes partes de los Estados Unidos y del mundo, comunicándose en un inglés salpicado de diversos acentos. Era increíble.


El edificio Kellogg - Foto descargada de http://www.njtod.org
El edificio Kellogg - Foto descargada de http://www.njtod.org

El estudiante que lo había perdido todo


Si mal no recuerdo, el primer estudiante que me hizo darme cuenta de que mi trabajo venía con un asiento en primera fila hacia la grandeza humana fue un joven del Medio Oriente que vino a tomar el examen de nivelación de inglés. Estaba un poco nervioso, así que me tomé unos minutos para decirle que no tenía motivos para estresarse. Como parte del examen, tenía que escribir un breve ensayo, y así fue como descubrí que tuvo que huir de un país devastado por la guerra, dejándolo todo atrás, incluidas sus notas de la licenciatura.

Pero el espíritu de este individuo estaba lejos de darse por vencido. Estaba decidido a recuperarse trabajando en dos empleos, tomando clases de inglés y, en algún momento, tomar el examen de admisión para cursar una carrera técnica. Antes de irse aquel día, me agradeció por recibirlo con una sonrisa. No importa cuán humilde sea tu trabajo, siempre puedes hacer una diferencia en la vida de otra persona.


La madre adolescente llena de amor


Mi segundo contacto con la grandeza llegó en la forma de una madre adolescente y su bebé, que colgaba de su pecho en un portabebés. La joven madre quería tomar el examen ACCUPLACER. Había un toque de ansiedad en su voz. Mirando hacia atrás, creo que esperaba que yo la rechazara debido al bebé. Suspiró aliviada cuando le deseé buena suerte y le hice saber que, si necesitaba tomar un descanso durante el examen, ciertamente podría acomodarla.

Se sentó frente a la computadora y completó el examen de un golpe. Ni una sola vez lloró el bebé. De vez en cuando, ella lo mecía y acariciaba con su mano izquierda. Desde el otro lado de la sala de pruebas, yo estaba paralizado, observando una escena tan bella y poderosa en silencioso respeto. Tienes que estar agradecido cuando el universo te permite participar en un momento tan importante para una madre y su hijo. Nada se iba a interponer en el camino de esta joven madre en su búsqueda de una vida mejor para su bebé y para ella misma. A veces Dios, la vida, el universo... te pondrán en un lugar donde puedas crecer como persona, antes de permitirte avanzar hacia el trabajo de tus sueños.


El joven que pagaba por sus errores


La tercera confirmación de que mi trabajo estaba lejos de ser ordinario tuvo lugar durante un día muy lento en la oficina. Esta pareja, que parecía padre e hijo, asomó la mirada dentro de la sala de exámenes y me acerqué a ellos. Para mi sorpresa, el "padre" era un sheriff y el "hijo" estaba cumpliendo condena, ya sea en prisión o en un centro de detención juvenil.

Después de que el sheriff me informara y me hiciera algunas preguntas, salió de la sala y se sentó en un sofá en el área de espera. Cerré la puerta y guié al joven (muy educado, por cierto) a través de las diferentes secciones del examen de nivelación. Mientras él trabajaba en la evaluación, no pude evitar preguntarme qué tipo de errores habría cometido esta persona para que le arrebataran su libertad. Bueno, fuera lo que fuera, sucedió en el pasado y no había nada que pudiera hacer al respecto. Su futuro, sin embargo, estaba lleno de posibilidades, y sentí en él una feroz determinación de aprovechar cada una de ellas. Si al final de tu turno te vas a casa con una gran sonrisa, estás en el lugar correcto.


Perdí la cuenta de todos los estudiantes que pasaron por mi sala de exámenes. A ellos les digo: gracias por compartir conmigo su entusiasmo contagioso, su emoción, su compromiso y su determinación. ☼

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Alex Guerrero es un creador de contenido que vive en Lawrence, Kansas. Expresa abiertamente su descontento con la pizza de piña. ¡El chocolate, en cambio, lo hace todo mejor!


 
 
 

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