La Importancia del Primer Borrador

La clave para pasar de la idea en la cabeza al papel

El primer borrador es el héroe no reconocido de cualquier obra literaria. Puedes imaginarlo como un andamio indispensable que sostiene la estructura de tus ideas, o como un árbol de Navidad en el que cuelgas cada ocurrencia para luego, con paciencia, comenzar a ordenarlas y decorarlas.
Si miras la meta de «terminar un libro», es muy fácil sentir la tentación de rendirte; parece un sueño lejano y casi imposible. En cambio, completar el primer borrador es un objetivo cercano, alcanzable y profundamente liberador.

Aquí te comparto por qué abrazar el primer borrador es el paso más vital en tu camino como autor:
1. La libertad de escribir «mal»
En el primer borrador no tienes que ser meticuloso. Puedes darte el lujo de escribir sin preocuparte por la puntuación perfecta ni obsesionarte por haber repetido la misma palabra en el mismo párrafo. Esta etapa es una de las raras oportunidades dentro del proceso creativo donde puedes sentirte completamente libre de juicio.

2. Solo necesitas un mapa básico
Para arrancar, únicamente necesitas un comienzo, un final y unos cuantos capítulos más o menos enlazados. Con esa base en tu poder, ya tienes la materia prima necesaria para activar el verdadero motor de la escritura: el ciclo de escribir-revisar-escribir-revisar.
3. De la nota rápida al detalle
Tu primer borrador puede empezar tan solo como una serie de apuntes sueltos:
«Capítulo I: Conoceremos a Jenofonte, una foca amaestrada que aprendió a tejer y a tocar el corno francés viendo televisión.»
Más adelante, sin prisa, irás añadiendo las situaciones, los matices y los diálogos:
Capítulo I
Jenofonte se despertó más contenta que de costumbre. Hoy era el gran día: aprendería a tejer un paño para una bandeja para servir el café.
—¿Quién me iba a decir que en apenas seis meses ya estaría lista para hacer algo tan complicado? ¡No puedo esperar a que sean las 11:00 a. m.! —dijo Jenofonte con una voz llena de entusiasmo.
4. Capítulos cortos y evolución constante
En esta fase inicial, los capítulos pueden ser breves, de media página o una página como máximo. No te preocupes por la extensión; el contenido irás transformándolo y haciéndolo evolucionar con cada lectura.
5. Deja la puerta abierta a los imprevistos
No te asustes cuando aparezcan personajes de la nada. Un día estarás redactando tranquilamente sobre Jenofonte y, de buenas a primeras, irrumpirá en escena Perniscucio: un lémur adicto a los crucigramas y a las películas de artes marciales pobremente dobladas al español. Abrázalos. El primer borrador es el lugar ideal para jugar.
6. El único lector que importa (por ahora)
A la primera persona a quien tiene que gustarle el primer borrador es a ti. Más adelante podrás adaptarlo al gusto de tu público objetivo, si así lo decides. Mi filosofía es sencilla: si te gusta a ti, ten por seguro que hay alguien más en el mundo a quien también le va a encantar.
7. Todo va a cambiar
Lo único seguro sobre un primer borrador es que no se quedará como está. En algún punto del camino tendrás que decidir cuántas rondas de revisión vas a dedicarle: ¿llegarás hasta un borrador número 4 o hasta un número 10? Esa elección es enteramente tuya.
Es muy posible que sientas que tu primer borrador es una auténtica basura, y eso es perfectamente normal. No te desanimes: verás cómo, poco a poco, la historia va moldeándose para bien.
Completar esta primera versión es un hito fundamental. De cierta forma, tu primer borrador ya es tu primer libro terminado: cuenta una historia completa, tiene un principio y tiene un final. Todo lo demás es solo cuestión de pulir el diamante.☼
______________________________________________________________________
Alex Guerrero es un creador de contenido que vive en Lawrence, Kansas. Expresa abiertamente su descontento con la pizza de piña. ¡El chocolate, en cambio, lo hace todo mejor!





Comments